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jueves, 13 de noviembre de 2025

Corey Feldman - Angelic 2 the Core (2016)

Venga, nunca he necesitado hacer esto, pero allá va.

Trigger warning: abuso sexual, incluido a menores; adicciones por doquier; crímenes y más crímenes con impunidad.

He aquí, delante de nuestras narices, atado a la mesa de operaciones, un espécimen inusual.

¿Por dónde empezar a introducir nuestro bisturí? Ataca su estómago purulento, y seguramente su corazón entrará en parada cardiorrespiratoria. Practícale primero un bypass, y el hígado empezará a desangrarse. Trae a un equipo completo de cirujanos mundialmente reconocidos, y a los diez minutos empezarán a sudar como si fueran residentes de primer año.

Angelic 2 the Core es así: una hidra de la desfachatez musical a la que yo, el John Rambo del análisis musical, y aún así humilde plebeyo, debe descabezar. Una tarea ardua, y complicada aún más por ser engendrada por un ser poliédrico, un prodigio digerido, triturado, exprimido y excretado por Hollywood, del que es difícil tener una idea clara. Corey Feldman ha sido víctima y verdugo, redentor y monstruo, acusador y acusado, el bizarro resultado de una industria inhumana. Todas sus improbables facetas están recogidas en este obelisco de hora y media. Imponente. Magnético. Aterrador.

lunes, 15 de mayo de 2023

Pop Star Queen - Soy un tsunami (2010)

Fundadora de un colectivo antipatriarcal. Entrevistadora de Adolfo Suárez. Trabajadora en la Unesco, emigrante en Inglaterra. Traductora del Ayatolá. Recipiente de una beca Fulbright. Hija de falangistas. Divorciada de un vikingo que se metió en una secta cuando empezó a ver pimientos en el techo. Concursante de Supervivientes, ferviente independentista catalana, omnipresente de las tertulias del corazón y, en última instancia, candidata a Eurovisión.

El certamen de este año acaba de celebrarse, con disgusto posterior de casi todos los interesados. Un jurado conservador de stans ha decidido no salirse de lo que llevaba siendo previsto desde el mismo día en el que se publicaron los candidatos al Melodifestivalen sueco, y Loreen, con su propuesta manida pero resultona al ojo acrítico, se ha llevado a la saca su segunda victoria, que coincidirá quizá no tan casualmente con el cincuenta aniversario de la de ABBA, los titanes de su patria. Mientras tanto, un público entregado a Finlandia se tiene que conformar con un triunfo moral, y los pichones españoles entre los que me incluyo, con algo aún menos satisfactorio: el orgullo de haber enviado algo de calidad, haya sido recibido de la manera que sea.

En 2010, no se podía dar por sentado que eso fuera a ser así. Fue el año en el que John Cobra ofreció sus apretadas gónadas al respetable enfurecido con sus ademanes chulescos, propulsado por los forococheros que, de no ser por ciertas descalificaciones previas a la gala televisiva, tal vez hubieran destinado sus esfuerzos a otras candidaturas. Chimo Bayo, por ejemplo, fue eliminado por razones aún por relucir, lo mismo que Sonia Monroy unas semanas después. Pero ni el makinero por excelencia ni la venerable silicónica encabezaban el voto popular, nada de eso: una tarraconense casi en edad de jubilación y habitual del recientemente (y casi trágicamente) desaparecido Sálvame había arrasado con todo como, por ejemplo, un tsunami. Como el que hacía un lustro se había zampado la costa de Sumatra, o el que en doce meses haría lo propio con la central de Fukushima. Pero más kitsch, supongo.

viernes, 14 de abril de 2023

Abraham Mateo - AM (2013)


Francamente, yo hubiera jurado que en algún momento había escrito sobre este disco. Diez años hace ya desde que Abraham Mateo, ese niño rata con un bilingüismo sobrenatural, lanzara este artefacto que lo propulsó más allá de las fronteras del programa de Juan y Medio, todopoderoso. Y digo que en mi cabeza este artículo ya existía porque yo lo he escuchado ya, y quiero pensar que no estoy tan majara todavía, mucho menos en 2015 cuando mi siempre fiel Rate Your Music me indica que se produjo la escucha, como para chuparme 40 minutos de nuestro colega púber sin que de ahí salga por lo menos una crítica mordaz como las que me caracterizan. ¿Por qué, entonces, me sentí compelido a ponerme esta obra de pop adolescente nauseabundo? ¿Quizá por poder afirmar haber oído dos álbumes llamados AM de 2013? Es, y seguirá siendo, un misterio.

Con tal de resolver esta deuda que creía saldada pero que no parece estarlo, me dispongo a viajar a esa ya lejana época, donde Abraham Mateo era el objetivo más fácil, en lugar del 50% de la mejor canción del pop discotequero español en 20 años. Antes de que resurja esta Abrahamanía, esta vez con motivos bien fundados y sustentada sobre los sólidos hombros de la estelar Ana Mena, conviene recordar por qué este muchachito era tan infame, y si acaso merecía el oprobio.

viernes, 10 de marzo de 2023

Serafín Zubiri - X una causa justa (2012)


Serafín Zubiri tenía una misión: ganar Eurovisión. Fracasó dos veces, así que se planteó metas más asequibles. El teléfono ya no sonaba, pero él sabía que eso no significaba nada: ahí fuera aún había un lugar para él. ¡Mira quién baila! y Splash: famosos al agua le dieron la razón, aunque no se tradujo en una renovada relevancia, ni siquiera cuando por algún cruce de cables de alguien, le dieron un hueco en la edición argentina del primero. ¿Y escalar el Aconcagua? Nada, se quedó a las puertas de la final del concurso más inexplicablemente duradero de la tele euskera. La vida de Serafín es una de obstáculos adquiridos apilados sobre obstáculos elegidos, que el cantante ha superado con enorme destreza ante la atenta mirada y el aplauso de bastante poca gente. Y eso que, según su Wikipedia, ha llegado hasta a conducir un kart adaptado para personas invidentes.

Su faceta de redentor aún tenía algo que decir en 2012, nuestro último año bueno. Engalanado con una venda redundante y con una portada que más parecen los sponsors de un accésit, se embarcó en la ultramaratón de su vida: defender el mayor número de causas posibles en tres cuartos de hora. Así que, en calidad de juez supremo de la especie, me siento cualificado para evaluar si su trabajo ha sido o no en vano. Estamos ready.

lunes, 22 de julio de 2019

Luis Mas - Dime cómo hacemos (2019)



Durante aproximadamente 24 horas de 2018, Luis Más fue el español más comentado en las redes. Su imagen es de niño rico mimado, de los que veranean en Ibiza y en Baqueira-Beret, de los que llevan pantalón pitillo y gastan un bote de espuma fijadora a la semana. Esto lo convirtió no solo en el superhombre nietzscheano que se aparece en los sueños húmedos de Albert Rivera, si no también en un objetivo fácil para las hordas twitteras, que se relamían ante su inminente aparición en la gala 0 de Operación Triunfo.

El formato había cambiado y ahora todo el mundo conocía quienes eran los aspirantes a entrar en la academia semanas antes de la gala, así que los rumores sobre Luis abundaban: ¿era cierto que había pasado noches en vela quitando lazos amarillos de las calles de Barcelona? ¿tenía contactos en las altas esferas de Gestmusic que lo habían colocado en el programa pese a su clara carencia de aptitudes? ¿la vena troll de Forocoches tenía intención de votar en masa por su incorporación a OT como ya hizo en su día con el venerable John Cobra?

viernes, 9 de septiembre de 2016

Daniel De Dios - Siénteme 33 (2015)



Siempre es más doloroso juzgar a un artista desconocido que a alguien consagrado, por muchos motivos, incluyendo el hecho de que es bastante más probable que el principiante acaba encontrando la reseña y eso le afecte profundamente. Salvo en el caso de Mingo, que lo tenía merecido por motivos que resultan más que aparentes tras leer la maravillosa crítica de Panmios, no es mi intención finalizar carreras con opiniones crueles y destructivas. Así que me limitaré a ser buena persona, o a intentarlo al menos.

Dicho esto, este ejemplar del disco que me agencié, como casi todos los demás sobre los que aquí escribo, por un eurillo en una tienda de segunda mano, está firmado igual que lo estaba el de Mariano el Taxista, que de hecho compré el mismo día. El autógrafo del artista está datado del 14 de mayo de 2016. Teniendo en cuenta que el artículo de Mariano fue escrito el 11 de junio, la tinta no se había secado todavía cuando el propietario del CD decidió deshacerse de él. Cierto es que pudiera ser que por algún motivo Daniel De Dios fuera quien regalara el álbum a la tienda, pero de no ser así, resulta bastante demoledor. En cierto modo, me quita un peso de encima, porque cualquier cosa que diga a continuación no puede ser más insultante que ese hecho.

lunes, 11 de julio de 2016

Hardcute Ukelele - En lo más alto (2014)


He de confesar que soy muy fan del género musical "peña que grita". Dentro del cual, el subgénero "chicas que gritan" sería el que más me tira. Y el grupo del que voy a hablar hoy es un gran exponente de ese género en nuestro país. No por nada, como atestigua el título de este trabajo, han llegado a "lo más alto". Este dúo sevillano comenzó en 2012 con un hito del que no paran de presumir (lo mencionan en todas sus redes sociales... y no es para menos): ganaron un jamón en un concurso de versiones. Se ve que la grasilla del cerdo no las hizo apalancarse sino que las recargó de energías y para el siguiente año ya habían sacado una suerte de EP titulado "En lo alto", con 5 temas que se regrabarían y sumarían a otros cuatro en este "En lo más alto".

En esta entrada me centraré en "En lo más alto" porque incluye más canciones, aunque lo cierto es que hay una diferencia de calidad en la producción respecto a "En lo alto" que hace que se pierda parte de la esencia pura e improvisada de las jarkiut. Tampoco importa demasiado, porque, aunque enlazaré todas las canciones a su vínculo de bandcamp (en donde se puede encontrar todo lo que han hecho), aportaré también algunos de sus excelsos videoclips de Youtube, que recogen de forma perfecta lo que esta banda puede aportar al mundo de la música. Va, dejo de adelantar y me meto ya al análisis de Hardcute Ukelele. Descended conmigo a este mundo de ukeleles gritones.

sábado, 25 de junio de 2016

Varios “artistas” – Late / Toca el cambio: la banda sonora del cambio vol. 1 (2016)


Igual vivís debajo de una piedra y no os habéis enterado, pero mañana en España, como somos un país con democracia (para los votantes de Ciudadanos: eso que en Venezuela no existe), o algo así, hay elecciones generales. Lo que quiere decir que hoy es journey of reflexión. Journey de jornada, no de viaje, ni del grupo homoerótico homónimo. Total, que hoy la ley no permite hacer campaña, o hablar de política, o esas cosas. Por eso hoy os traigo un artículo de corte político-musical. Porque me paso la ley por el forro de los huevos.

Si habéis seguido un poco la campaña y la precampaña que nos han llevado al 26-J este chungo igual os habéis dado cuenta ya de que el circo en que ya estaba convertida la política española ha cambiado. Para peor. O para mejor en lo que a este blog concierne. Si ya en la pasada campaña encontrábamos cosas delirantes como el himno rockero del PP, el celebérrimo “Mariano Rajoy, contigo estoy”, o la canción veraniega del presidente (todo muy azul, vemos), ahora la farándula estatal poderiega se ha superado: todo son cuñados en bares, pullas, hachazos, gatetes, contrainsultos, merengue, más pullas, más hachazos, y un rapero cristiano riéndose de todo el mundo. Maravilloso es decir poco.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Coraluna - Más que personal (2013)



PUBLICADO ORIGINALMENTE POR QUIXOTE EL 5/10/2014

¿Recordáis aquella infame campaña del poderoso lobby anti-invidentes que nos intentó convencer de que los ciegos no saben cantar? ¿No? Pues tuvo que ocurrir, porque eso lo único que explica la existencia de este disco.

Analicemos la portada detenidamente. ¿Quién leches ha diseñado esto? En serio, a mi me dan esto y lo primero que pregunto es quién es CoraLuna y cómo ha muerto. Coraluna es un ángel del sielo, obviamente, pero están de recortes en el más allá y solo hay alas borrosas. O eso o la tía va ahí en plan colibrí tó ciclada y las bate tan deprisa que no se ven bien. La elección de fuente es tan poco acertada que en alguna parte, el creador de Comic Sans suspiró aliviado. Me gusta la sombra de "CoraLuna" porque supongo que pretende dar a todo aquel que la vea una ventana al mundo de los hipermétropes. Pero ya basta de hablar de esto.

El caso es que Coraluna lleva tiempo siendo una figura importante dentro de la mitología rockritiquiana: hará un año (o no, quién sabe), George se hallaba escuchando alegremente a los Pink Floyd, porque es un fan del prog muy mainstream, en Spotify. Pero su serena felicidad fue turbada por un anuncio sobre el nuevo single de esta señora, "Tengo Derecho". Como todo joven que aspira a ser un famoso periodista, supongo, George decidió twittear su desgracia, diciendo algo así como que "quién diablos era esta señora para interrumpir a Pink Floyd". El caso es que los tres fans de Coraluna, que probablemente estaban patrullando el ciberespacio en busca de mensajes ofensivos se percataron de tal afrenta, e inmediatamente pusieron a Pink Floyd a la altura del betún, como es obvio. Muchas lágrimas después, sólo nos queda el recuerdo y, ahora, esta crítica.

El disco es un bostezo de cuarenta minutos de duración que no vale ni para Cadena Dial, siendo francos y honestos. Para empezar, si esta mujer no fuera ciega, probablemente no hubiera llegado a Operación Triunfo, que como todos sabemos es un programa que se emitía en la cadena de la mugre, Telecinco. Así que donde pone desgracia, ellos leen d€$gracia, porque son muy modernos. Y así les pasa.