miércoles, 30 de marzo de 2016

Lorena – Lorena (2007)


1 euro. Miento. 33 céntimos (.33, período puro). Eso me costó esta… cosa. Como contaba Quixote el otro día, pues ofertón en La Metralleta en discos basura. Y la cosa fue como sigue, asín citando libremente: “llevas ya varios en español. Ahora toca en inglés. Mira, este está en inglés y en español. Mira, versiona a Queen. Lo compro”.

Lorena.

Reseñando a no recuerdo quién dije hace tiempo, tanto en Rockrítico como por aquí, que hubo una época en que Operación Triunfo le importaba a la gente. Esa época pasó, aunque la historia es importante en esta reseña. El caso es que 2006 ya no era esa época: por eso, si os digo Lorena, que fue la tipa que al parecer ganó aquel año, no es como si os digo El Busta, El Bisbi, o la Rosa de mis amores. En este caso, y con razón, os la trae al pairo. Bueno, y en los otros también, espero, pero de manera distinta.

Y digo con razón porque el disco debut… En fin. Fue Risto Mejide el primero en cantarle las cuarenta a esta joven por haber realizado un debut casi íntegramente a base de versiones. La chiquilla se defendía diciendo que poco tiempo para grabar un disco de material propio decente… Vale, mira, acepto la excusa. Lo que no acepto es que el material ajeno lo conviertas en puta basura. Y es que convertir “Land of a thousand dances” en un bostezo de tres minutos tiene musho arte, olé tu coño.

sábado, 26 de marzo de 2016

ONCE - Las canciones del verano 2004 (2004)


La ONCE, así en general, hace cosas buenas para la sociedad. Coloca a traductores de signos en el congreso, subtitula las películas de Cine de Barrio y pone rampas en los colegios, o por lo menos eso me han contado. Así que podemos afirmar sin temor a equivocarnos que la Organización Nacional de Ciegos Españoles (que no quedaba claro con lo de Nacional, a ver a qué nación nos íbamos a referir) es un adalid de la lucha por los derechos y la igualdad.

Como parte de esta batalla por hacer un mundo más accesible para todos, realizaron un disco en 2004 orientado a que todos los seres humanos del país, no importa su raza, credo o orientación sexual, se pusieran de acuerdo. Un disco tan horroroso que parase los conflictos y que nos hiciera luchar todos juntos contra tal abominación. Un poco como Ozymandias en Watchmen.

El resultado no sólo fue un verdadero éxito si no que más de una década después los chopitos han sido erradicados de los bares españoles y sustituidos por los chipirones, una medida polémica al principio a la que todos estamos acostumbrados a estas alturas.

En fín, estupideces aparte, lo cierto es que las canciones que todos (¿todos?) conocemos de este disco por haber sido repetidas hasta la saciedad en anuncios varios no son ni siquiera del año 2004, si no del 2003, y figuran como BONUS TRACKS. Por lo tanto, este disco es un intento de sacar beneficio de una corta e irritante moda que ya tenía un año cuando salió al mercado, así que antes de escucharlo siquiera puedo afirmar que esto es bazofia. Es el momento de darle al play y ver qué tenemos...


lunes, 7 de marzo de 2016

Y se llamaba MINGO

¡Saludos, consumidores de la más putrefacta e infecta bazofia!

Soy Panmios, nuevo colaborador del blog y por lo tanto también nuevo repartidor a domicilio de la más fresca mierda sonora. No me quiero enrollar con presentaciones, que al fin y al cabo no hemos venido a hablar de todas las innumerables cualidades que poseo, sino de todas las cualidades que posee él, la persona que me ha decidido a cruzar el umbral de este blog: Mingo.
-Mingo, ésa no es tu cámara.
-Pero soy tan intenso desde aquí...