PUBLICADO ORIGINALMENTE POR JORGE EL 17/2/2015
En algún momento de la pasada década, Operación Triunfo tuvo éxito.
No, a ver, en serio. No os riáis. Ya sé que suena a coña, y a novela distópica, pero es un hecho comprobado: en su primera edición, el infausto programa fue, como su nombre indicaba, un triunfo total total. Dudo que nadie que viviera aquella época pueda, con sinceridad, negar que conoce nombres como Rosa López, David Bisbal, David Bustamante, o Chenoa. Vaya, que la final de programa tuvo una audiencia del 68% de espectadores. Que eso es un huevo, señores y señoras, y entes sentientes en general.
Luego, poco a poco, y desde la siguiente temporada, a la gente empezó a importarle cada vez menos. En las últimas temporadas, a nadie le importaba una puta mierda, y la agonía final culminó con la desaparición del programa en 2011. Hasta el momento, de allí salieron unas cuantas de las más afamadas estrellas pop de nuestra generación, amén de algún que otro representante eurovisivo.
Y claro, toda esa gente publicaba discos. Y como bronce de la primera edición, Bustamante no iba a ser menos. Y como le gusta mucho su polla, pues llamó al disco con su apellido, se puso a mirar asín sensual, despeinado y recién salido de la ducha en la portada, y grabó 11 canciones con una duración de 38 minutos que espero no se hagan muy pesados.