Justo
un año después de la
primera encarnación del Hall of Fame,
publicado en
Rockrítico primero
y transladado aquí hace unas semanas (
este es su verdadero hogar después de
todo),
volvemos para
introducir a los 10
afortunados del
presente año.
El
proceso de
selección fue divertido,
violento y agitado. Tras
una preselección que se hizo eterna, nos
quedamos con 35
finalistas,
que fueron eliminados uno
a uno por los
colaboradores de
este blog
y unos pocos elegidos que frecuentan el streaming de
forma habitual. Son las personas
más capaces que conozco.
La
eliminación tenía una pequeña trampa,
y es que cada uno de los
participantes tenía la
posibilidad,
sólo una vez, de
vetar la
decisión de
otra persona de
eliminar a un nominado, lo
cual provocó verdaderos momentos de
tensión y odio que amenazaron con romper
algunas amistades.
Dos
intentos tuvieron lugar: el primero, con
algunas personas
menos,
fue una batalla campal de
desilusión y vendettas
personales que no
dejó satisfecho a
nadie. Al
segundo acudieron un número enorme de personas (8
o 9,
que es sin
duda tremendo para lo
que estamos acostumbrados),
y triunfó el
pánico a
los vetos. Sin embargo, la
reacción general
fue de mayor
felicidad con
respecto al resultado. Sin
más dilación,
es el momento de
presentar a
los vencedores.