viernes, 2 de octubre de 2026

Levantar la Tapa: Hall of Fame 2026

El huerto de nuestro Salón de la Fama es de mantenimiento ligero. No requiere de frecuentes podas, de sistemas complejos de riego por goteo, de jardineros a tiempo completo ocupándose con mimo de su estado. Tan sólo nos pide abono —abono de origen orgánico procedente de recónditas cavernas musicales, sí, pero abono al fin y al cabo— una vez al año. Y tal vez por eso mismo, por esa laxitud en los tiempos, es extremadamente fácil olvidarse de cumplir aquella mínima tarea. De dejar aparcada la bolsa de fertilizante en un rincón del cobertizo mientras asuntos más terrenales y quizá, quién sabe, más importantes, ocupan nuestra mente. El trabajo, las vacaciones, los aniversarios... son cosas que se suceden mientras el suelo del Hall of Fame pide, angustiado, alimento.

Por suerte, en otro ejemplo de la infinita gracia de la naturaleza, nuestro bello vergel florece en cualquier estación. Si junio no fue propicio, con la primavera alterando nuestro torrente sanguíneo, pues lo será septiembre, con las amarillentas hojas de los abedules abrigando el terreno. Nuestro comité aparcó sus obligaciones un domingo cualquiera para seleccionar quiénes deberían ser los intachables proveedores del guano primordial. Tras lo que fueron alrededor de tres horas de debate, regados por insultos irrepetibles, bocinazos en serie y en paralelo, y más de una comparación con Netanyahu, diez nombres fueron arrancados de la irrelevancia y puestos a trabajar en la más noble de las empresas: garantizar que, una temporada más, broten los colores de nuestro privado paraíso de sonidos inciertos. A veces ultrajantes, a veces asombrosos. Pero siempre sublimes.